Cómo elegimos las fuentes
Priorizamos guías de organismos sanitarios, revisiones sistemáticas, metaanálisis y estudios primarios relevantes. Una guía no es automáticamente inferior a una revisión: puede integrar evidencia, contexto y aplicabilidad.
Niveles descriptivos
- A — Síntesis de alta calidad: revisiones sistemáticas y metaanálisis pertinentes.
- B — Evidencia experimental: ensayos y estudios de intervención.
- C — Evidencia observacional: asociaciones que no prueban por sí solas causalidad.
- D — Guía o consenso: recomendaciones institucionales contextualizadas.
- E — Hipótesis o divulgación: útil para explorar, no para cerrar una conclusión.
Tres capas en cada contenido
Lo que sabemos
Conclusiones respaldadas por evidencia razonablemente consistente y aplicable.
Lo que todavía se investiga
Resultados prometedores, heterogéneos o con limitaciones que impiden afirmaciones fuertes.
Aplicación práctica prudente
Acciones generales que conectan la evidencia con la vida cotidiana sin presentarse como tratamiento.
Textos, pódcast y vídeos
Los formatos divulgativos ayudan a comprender y actuar, pero no sustituyen la evidencia que respalda una afirmación. Mostramos autoría, enlazamos al alojamiento original y distinguimos estos recursos con nivel E. Los vídeos se insertan con el reproductor permitido por YouTube y no se copian ni descargan.
Actualización y correcciones
Cada página muestra su fecha de revisión. Revisamos antes si cambian recomendaciones relevantes o detectamos un error. Las correcciones sustanciales se documentarán en el historial del contenido.
Independencia
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